L a   R e g i ó n   d e   R i b e i r a   S a c r a

La Ribeira Sacra comprende las tierras bañadas por el río Sil y por el río Miño, en la zona del interior de Galicia en la que se unen los dos ríos. En los últimos kilómetros antes de desembocar en el Miño a la altura del pueblo de Os Peares, el Sil fluye en la frontera entre las provincias de Lugo y Ourense a lo largo de un profundo cañón, creando de este modo un paisaje impresionante y poco común, seña de identidad de este territorio.

En estos parajes, en muchos puntos bucólicos, en otros agrestes, se establecieron en los comienzos del cristianismo monjes y eremitas en busca de una vida ascética. Estos asentamientos dieron lugar, con el paso del tiempo, a florecientes monasterios que irradiaron arte, cultura y progreso material a toda Galicia. De ahí el nombre de Ribeira Sacra, del que existe constancia escrita desde el siglo XII.

El monasterio más importante es el de Santo Estevo de Ribas del Sil, un centro de poder no solo religioso, ya que su abad fue durante siglos el encargado de impartir justicia y nombrar escribanos y oficiales de aduana. Como herencia de los últimos 1500 años, esta parte de Galicia cuenta con un valioso patrimonio, en el que no faltan castillos, iglesias, pazos o puentes. Su riqueza histórica se completa con restos arqueológicos pertenecientes a la Edad de Bronce y la Edad de Hierro, así como otros que dan fe de la presencia de las legiones en este punto del extremo occidental del Imperio Romano.

El relieve de la Ribeira Sacra se compone de altiplanos y montes suavizados por la erosión, que dejan paso, de forma abrupta, al canal del Sil. El resultado es un cañón, formado hace millones de años, que en algunos puntos alcanza una profundidad de 500m. En las alturas del cañón abundan los miradores naturales colgados sobre el río, atalayas ideales para la contemplación de un paisaje de inusual belleza. Por otro lado los parajes de viñedos y bodegas artesanas de las riberas del Miño, miradores y leyendas forjan el lado más genuino de la vida ribeirana. Los paseos en Zodiac con Quinta Sacra, uno de los atractivos turísticos de la zona, permiten gozar de los rincones más recogidos, inaccesibles de otro modo por la dificultad del terreno.

La vegetación de la ribera se compone de robles, castaños, abedules y alisos, además de retamas, tojos y piornos. El paso de las estaciones transforma los colores de la tierra a un ritmo que marca la Naturaleza. Entre los cultivos destacan los viñedos, dispuestos en bancales o terrazas, a veces acompañados de cipreses. Los vinos de la comarca, complemento perfecto para una apreciada gastronomía, se comercializan bajo la denominación de origen Ribeira Sacra.

La particular orografía de estos parajes los convierte en un entorno privilegiado para practicar todo tipo de actividades al aire libre.

Las posibilidades de turismo activo van desde el senderismo hasta el “rappel” o descenso de cañones, pasando por el parapente, las rutas a caballo y en bicicleta de montaña. Tampoco hay que olvidar la proximidad de la estación de esquí de Cabeza de Manzaneda. Para los espíritus menos atrevidos, existe un variado repertorio de fiestas tradicionales y eventos culturales, a veces celebrados en castillos y claustros.